El sistema público de pensiones: la mayor falacia de nuestros gobernantes.

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La semana pasada leíamos en la prensa los resultados del informe “Panorama de las Pensiones 2013” publicado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), cuyas conclusiones han sido muy negativas. En efecto, dicho organismo advierte que en España y en otros muchos países desarrollados, las generaciones venideras que tendrán que sostener a los jubilados recibirán una pensión más baja y que por tanto tendrán que ahorrar más para poder retirarse en el futuro.

A este respecto, las reacciones de nuestros políticos siguen siendo las mismas. El gobierno español garantiza la sostenibilidad de las pensiones y no para de repetir que se hace necesaria una revisión profunda del Pacto de Toledo para diseñar reformas de calado. Hasta el momento, lo único que se plantea en España es retrasar la edad de jubilación. Sin embargo, este tipo de medidas únicamente pueden evitar el problema en el corto plazo.En el largo plazo, el sistema de pensiones públicas cae por su propio peso, y el Estado, lejos de poder ser la solución, es el principal responsable.

Nuestro sistema de pensiones, al igual que el de la gran mayoría de países desarrollados, está diseñado conforme a lo que los anglosajones denominan “PAYGO model”. Este modelo consiste en que el Estado realiza transferencias intergeneracionales (pay as you go) desde la población activa trabajadora hacia la población jubilada. Pues bien, este modelo está basado en los famosos esquemas piramidales  (también llamados esquemas de Ponzi), es decir, que para que el sistema funcione, la base de la población que paga tiene que crecer indefinidamente. Sin embargo, esto no está sucediendo, sino más bien todo lo contrario. La población activa que ha de mantener a los jubilados es cada vez menor, y aunque el gobierno pueda retrasar el problema endeudándose indefinidamente, no podrá evitar el colapso del sistema.

La provisión pública de pensiones es un fallo de los gobierno porque crea incentivos perversos:

En primer lugar, se garantiza una pensión a todo jubilado con independencia del número de hijos que haya tenido (si es que ha tenido alguno), siendo precisamente una de las causas del envejecimiento de la población.

En segundo lugar, es un hecho confirmado por la evidencia empírica que los esquemas de pensiones ofrecen generosas prestaciones para los prejubilados, lo cual ha favorecido a que la prejubilación sea un hecho muy común en algunos países y que cada vez menos personas se retiren a la edad de jubilación normal. (véase Gruber y Wise (2005): “Social security program and retirement around the world: fiscal implications. Introduction and summary”, NBER Working Paper no.11290.)

Por último, la teoría económica, reforzada por otros estudios empíricos, afirma que existe un efecto sustitución entre la provisión pública de pensiones y el ahorro privado. Es decir, los jóvenes tienen pocos incentivos a ahorrar para poder consumir en su vejez. Además, el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social, unido a las crecientes subidas de impuestos y a las políticas monetarias que propician el apalancamiento masivo, impiden que los jóvenes puedan acumular riqueza.

Si el sistema no funciona ¿por qué no se cambia? En este interrogante es clave el factor político. Los economistas de la Public Choice demostraron que, efectivamente, quienes votaron a favor del modelo actual de pensiones son precisamente los que se beneficiaron de las prestaciones sin tener que contribuir por ello. Es decir, las personas que podrían haberse opuesto al sistema (los que pagarían a los jubilados), o bien no tenían edad para votar, o ni siquiera habían nacido. Por eso es tan difícil acabar con el sistema, porque quienes ya se encuentran dentro no quieren renunciar a su prestación. y se atreven a decidir en nombre de las futuras generaciones.

La OCDE culmina recomendando una mayor educación que incentive el ahorro privado. Yo añadiría una mayor sensatez por parte de todos los gobiernos que han utilizado las pensiones como herramienta política sin ni siquiera permitir otras muchas fórmulas por parte de la iniciativa privada que de verdad ofrezcan incentivos al ahorro y con ello unas pensiones que sean sostenibles en el tiempo.

7 comentarios en “El sistema público de pensiones: la mayor falacia de nuestros gobernantes.

  1. El sustento también depende de la productividad (y del salario) de los trabajadores futuros. Si ésta magnitud aumenta lo suficiente, no es necesario que aumente también el número de trabajadores para que el sistema se mantenga.

    • Entonces quieres decir que si efectivamente los salarios crecen gracias a la productividad, la cuota a la seguridad social además de los impuestos debe ser mayor para el sistema, manteniendo los incentivos perversos para no ahorrar, jubilarse antes de la edad normal de jubilación y tener menos hijos. Creo que eso no resuelve el problema, más bien lo perpetúa. Es lo mismo que si el Estado crea un gran “IOU” a través de ña monetización de deuda.

      • No. Quiero decir que la base de la pirámide está formada mayoritariamente por la renta de los trabajadores. Y que ésta depende del número de trabajadores, factor que has considerado, y de la renta de los mismos, factor que no has tenido en cuenta.

      • El problema es que que los salarios por desgracia no estn ligados a la productividad sino a la subida del IPC o del indicador al uso de la inflacin, al igual que el de las pensiones. Entonces cualquier incremento salarial ser idntico o casi idntico al que se garantice para las pensiones en funcin de la inflacin del ejercicio presente. Por ello no creo que aumentando la productividad se resuelva el verdadero problema de la insostenibilidad de las pensiones mientras siga dependiendo del gobierno.

      • Pero eso explica el incremento salarial intra-empresa en algún caso, no la estructura salarial de una economía dónde los trabajadores puedan cambiar de empresa a conveniencia y en la cual las empresas menos productivas cedan paso en favor de las más productivas. A la larga, la renta de los trabajadores debería crecer. Y si el BCE no lo fastidia, debería crecer más que el IPC.

  2. Responde al sistema actual de convenios colectivos que liga los salarios al incremento del IPC y por supuesto como bien dices a las políticas monetarias expansivas del BCE. Quiero decir con esto que la verdadera reforma para garantizar la sostenibilidad de las pensiones no puede ser una mayor presión fiscal por parte de los ciudadanos, sino la privatización del sistema , de modo que se creen los incentivos adecuados a la capitalización y el ahorro. Aunque crezcan los salarios, el sistema actual lo que hará será gravar aún más dichas rentas, desincentivando aún más (porque los sistemas impositivos son progresivos) el ahorro en sustitución de una contraprestación futura de los trabajadores.

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