Armas Nucleares: ¿Proliferación o Monopolio?

nuclear weapons

El mercado de armas nucleares ha resultado ser muy controvertido y fuertemente regulado en la historia. Es por esto que algunos autores como Bertrand Lemennicier, estudian la naturaleza de las armas nucleares e incorporan un nuevo planteamiento que invita al debate y a la investigación.

Los antecedentes del armamento nuclear se remontan a 1.945, recién finalizada la Segunda Guerra Mundial. Tras la rendición de Alemania, se produce un hecho histórico terrible: el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki. En efecto, los Estados Unidos habían iniciado la guerra nuclear. Este acontecimiento fue decisivo en todo el mundo, cambiando por completo las políticas de defensa de los países. Así, tras este incidente se produjo un progresivo armamento nuclear por parte del resto de las potencias: la URSS inició sus planes de armamento en 1949, seguido por Reino Unido, Francia, China y posteriormente en Israel hasta la actualidad, en la que ya existen otros proyectos en países como Irán e Irak.

La justificación de este armamento fue muy bien expresado por De Gaulle cuando llegó al gobierno francés, y no es otro que el de obtener un medio de protección ante los países que ya poseen armas nucleares.

Por tanto, la cuestión que cabría formular es si este progresivo armamento supone, como expresa Lemennicier, una maldición o una bendición.

El argumento esgrimido por los Estados es que la posesión de cualquier tipo de arma en general por parte de los individuos supone una amenaza a la sociedad. Así el Estado puede asegurarse legítimamente el monopolio de las armas, algo que va en contra del derecho de defensa propia del ciudadano. Respecto a esto, Lemennicier niega que la proliferación de armas supusiera un incremento en el número de homicidios. De hecho, afirma que sólo el 45% del total de homicidios se realiza con armas ilegales.

En cuanto al armamento nuclear en concreto, la pregunta a estudiar es la misma: ¿la proliferación es una amenaza? ¿Aumenta la probabilidad de enfrentamientos?

Lemennicier responde en base a un modelo económico basado en la teoría de juegos.

Si suponemos una persona (o Estado) que tiene un arma nuclear en su posesión, frente al resto de sus iguales, que no poseen arma alguna, ¿cuál sería el riesgo de un posible conflicto? Evidentemente la persona que posee el arma cuenta con una ventaja comparativa respecto del resto, por lo que en el caso de un posible conflicto con terceros, esta persona adoptaría sin duda alguna un comportamiento agresivo, pues está totalmente seguro de que nadie puede enfrentarse a él con los mismos medios.

Analicemos el mismo caso con 2 personas:

II

Hawk

Dove

Hawk

C(-); C(-)

V; 0

I

Dove

0; V

V/2; V/2

C= Coste de la Guerra; V= Ganancia.

Supongamos dos jugadores (I y II), que entran en conflicto. Ambos poseen armamento nuclear. Así, las estrategias posibles a adoptar son 2: la estrategia agresiva o estrategia Hawk (Halcón), y la estrategia cooperativa o estrategia Dove (Paloma). El cuadro refleja el juego con la combinación de las posibles estrategias entre los jugadores.

Observamos que si ambos jugadores adoptan la estrategia Hawk, el resultado para los dos es el mismo, es decir, recogen pérdidas, ya que ninguno gana y tienen que asimilar los costes de la guerra (por eso representamos un signo negativo junto a C). Al poseer los dos jugadores armamento nuclear, el daño que generan es el mismo, por lo que ninguno gana. Es por esto, que siendo ambos jugadores racionales, la estrategia que adoptarán será la estrategia Dove, ya que la ganancia esperada de ello es mayor a la que obtendrían si eligieran la estrategia Hawk. Ya que la estrategia de un jugador depende de la estrategia del otro, es de esperar que jugarán la estrategia Dove sabiendo que ambos poseen armamento nuclear, y por ello la ganancia del juego V, se divide a partes iguales (V/2).

El hecho de que la estrategia de un jugador dependerá de la estrategia del otro es una observación muy importante, que implica el concepto de información.

Por ejemplo, si el jugador I juega la estrategia Hawk y el jugador II juega la estrategia Dove, resulta que el jugador I obtiene la ganancia del juego V, mientras que el jugador II obtiene 0 y tiene que rendirse. De este modo, el jugador I tendría en este caso “una estrategia dominante”, ya que jugará Hawk si y solo si sabe con certeza que el jugador II adoptará Dove. Esto se cumpliría siempre para el caso en el que el jugador I poseyera el monopolio de las armas, y puede adoptar una estrategia agresiva. Lo mismo ocurriría al contrario, en el caso de que fuera el jugador II quien controlase el monopolio de las armas.

Es por esto que los Estados mantienen una comunicación directa entre ellos respecto al armamento nuclear, para evitar que la información sea errónea.

Por tanto, reiteramos, si los dos jugadores poseen armas nucleares, adoptarán la estrategia cooperativa, ya que es la única en la que los dos obtienen el mejor resultado.

Lemennicier habla del “terror de equilibrio” que se alcanza con la proliferación de armas nucleares. La guerra nuclear tiene una naturaleza tan devastadora que a medida que todos poseen las armas, la posibilidad de un conflicto tiende a 0. La guerra ha cambiado en su tipología. Históricamente las batallas se realizaban entre los ejércitos de dos Estados, lo que históricamente denominaban “a juicio de Dios”. Sin embargo, con el desarrollo de las armas químicas y nucleares, la guerra ahora se realiza sobre la propia población civil. No hay un campo de batalla.

Así, podemos afirmar que a medida que más “jugadores” entraran con armamento nuclear, la probabilidad de conflicto tiende a 0. Por ello, siguiendo el esquema de Lemennicier, la proliferación es una bendición, y sitúa el ejemplo histórico de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética.

Los países que forman parte del “Club Nuclear” intentan evitar incluso con la violencia el rearme nuclear por parte de terceros países, de modo que puedan mantener sus monopolios. No obstante esto resulta cada vez más difícil debido al progresivo abaratamiento de la tecnología nuclear.

Queda claro por tanto que, según Lemennicier, alejándonos del mito oscurantista convencional, el armamento nuclear es un bien, no un mal. Cuantos más países lo adopten, mayor rechazo global al conflicto. En palabras de Lemennicier: “tiene que haber serias razones para prohibir a ciertos países apropiarse de tales medios de disuadir a agresores potenciales”.

El cartel de miembros del Club Nuclear (Rusia, Inglaterra, Francia, China y Rusia) fracasará en su cometido de mantener el monopolio a medida que más países desarrollen armas.

No obstante, a pesar de que este análisis es puramente lógico,  existe una particularidad en torno a las armas nucleares. J. Fitchett, en un artículo para el “International Herald Tribune”, expresa el peligro de la proliferación, pues supone una mayor dificultad para controlar un posible conflicto nuclear. Además, Fitchett añade un componente muy interesante en su argumento, y es que según él, ciertos países tienen un “comportamiento irracional” explicado por el fundamentalismo religioso. Por último, insiste en la amenaza del poder nuclear sobre terceras personas inocentes.

El debate está servido…

Un comentario en “Armas Nucleares: ¿Proliferación o Monopolio?

  1. Interesante teoría la de Lemennicier, pero no sé si ponerla en práctica puede ser muy arriesgado, el componente irracional que expone Fitchett es lo primero que me viene a la cabeza. Da un poco de vértigo…

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