“Burocracia” de Mises (III)

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1)      Las implicaciones sociales y políticas de la burocratización.

 

La burocracia ha resucitado la polémica metodológica del colectivismo frente al individualismo. Mises insiste en que la ley debe limitar la discrecionalidad de funcionarios y burócratas y, sin embargo, el Estado es el único ente legitimado para la coacción.

Es sumamente interesante cómo Mises extiende el poder de la burocracia a todos los campos de la acción humana, con especial preocupación en la educación. En efecto, la educación está destinada a burocratizar el espíritu. Las modernas universidades, lejos de enseñar las leyes económicas, se limitan a cegar a los alumnos con todas las formas de intervención, sin analizar las posibles consecuencias de sus políticas. Hemos de recordar que la economía es una ciencia teórica que estudia la cooperación social de los agentes y sus interrelaciones en todos los mercados y ramas de la producción. En los planes actuales de educación universitaria, y siguiendo la línea de Mises, debemos mostrar nuestra crítica a la especialización de la formación, ya que va en contra del enfoque multidisciplinar que debe emplear la economía. El enfoque socialista divide la Administración pública frente a los economistas liberales “apologistas de la burguesía”, en palabras de Marx.

 

2)      La psicología de la burocratización.

 

La pertenencia al engranaje del Estado ofrece seguridad a los burócratas, aunque realmente actúen como esclavos. No pueden actuar de la mejor forma posible, sino conforme al modo que  previamente se le ha estipulado. En algunos países de Europa, como es el caso de España, se ha generado una juventud burocratizada que piensa que la socialización y el trabajo para el Estado es la mejor de sus posibilidades. Sin embargo, no podemos olvidar que el Estado no crea riqueza, sino que hunde la iniciativa y el espíritu emprendedor limitando la innata capacidad empresarial del ser humano.

Los marxistas atacan la sociedad de clases del capitalismo. Hablan de clase social como casta, sin tener en cuenta que el capitalismo es el único sistema que permite a cada cual labrarse su puesto en la sociedad conforme al trabajo que realiza. Las clases son flexibles, no rígidas.

Ante este panorama, Mises se pregunta si cabría algún remedio para evitar la tendencia hacia el totalitarismo, y llega a la conclusión de que el primer deber del ciudadano en democracia es el de educarse. El derecho al voto no es un privilegio, sino un deber y una responsabilidad ética. Es necesario que los ciudadanos conozcan las consecuencias perversas de la burocracia y el socialismo en general.

 

Tras este comentario crítico de  la obra de Mises, son muchas las líneas de investigación que día a día se están ofreciendo en el campo teórico por parte de otras escuelas de pensamiento.

Cabría citar en este sentido a la escuela de pensamiento de la Elección Pública (Public Choice), que ha dedicado gran parte de sus trabajos a analizar las características de la burocracia tanto en el plano político como económico. Así por ejemplo, uno de los líderes de esta escuela, James Buchanan, Premio Nobel de Economía, se dedicó especialmente al examen de las teorías de elección social, a partir de las preferencias colectivas.

M. Olson ha realizado importantes contribuciones al análisis de los incentivos en las organizaciones de tipo burocrático, concluyendo que el incentivo de pertenencia y trabajo es mayor en las organizaciones reducidas y privadas que en las públicas. No obstante, el problema es que el ciudadano está obligado a participar en la organización pública por excelencia: el Estado.

Con esto, vemos que Mises ha ofrecido una importante contribución teórica que ha servido y sigue sirviendo de base para diversos estudios relacionados con la burocracia. Por ello, debemos añadir que su obra no ha resultado ser baladí para el enriquecimiento de la teoría económica.

  

Conclusiones:

 

El estudio de Mises es muy interesante para introducirse en el análisis económico de la burocracia. Su examen nos permite resaltar las siguientes conclusiones:

Primero, la gestión burocrática es radicalmente opuesta a la gestión empresarial en el sentido de que la primera se encuentra únicamente guiada por los mandatos o disposiciones generales de tipo coactivo que establecen los superiores del cuerpo jerárquico del Estado. La gestión empresarial, en cambio, se guía por la obtención de beneficios, lo que supone el incentivo fundamental a los agentes para ejercer su función empresarial. Por lo cual, es imposible que la gestión burocrática pueda jamás realizar más eficientemente la gestión propia de la esfera privada, pues la motivación de ambos sistemas es radicalmente distinta.

 

Segundo, hemos estudiado el fenómeno de la burocratización de las empresas, contrastando la teoría schumpeteriana frente a la postura austriaca de Mises. La cuestión de fondo para Schumpeter es que la economía de mercado tiende a la burocratización. Las empresas se permiten el lujo de dejar de innovar y caen en la burocratización, produciéndose la progresiva e irremediable llegada al socialismo. En este trabajo hemos dejado claro la explicación de Mises, el cual se muestra bastante escéptico con el hecho de que los empresarios vayan a perder los incentivos a innovar sin una causa subyacente. Admitir esta condición iría en contra de la propia concepción del empresario, el cual debe en todo momento estar en alerta (alertness en terminología de Kirzner). Por lo tanto, Mises afirma que la causa subyacente de la falta de innovación por parte de las empresas no es la tendencia inexorable y marxista hacia la burocratización y la posterior socialización de los medios de producción, sino que es la precedente intervención del Estado vía regulación e impuestos la que esquilma dicho incentivo. Los empresarios, en un clima perverso de intervención, no estarán dispuestos a mejorar sus procesos productivos y a aumentar su eficiencia si con ello no va a poder obtener los beneficios esperados.

 

Tercero, hemos visto las implicaciones sociales que la creciente burocratización está teniendo en el plano social y político. En todas las ramas de actividad existe una extensiva regulación de tipo administrativo. Además, la pertenencia al cuerpo del Estado dota de seguridad a los burócratas, mientras que el espíritu empresarial es ignorado e incluso atacado por la corriente colectivista imperante. Desde la propia educación, la juventud no llega a ser consciente de la degradación que supone la enseñanza que está recibiendo en el plano académico, justificando la labor del Estado y sus formas de intervención como totalmente necesarias para coordinar las decisiones de los individuos en aras de alcanzar el bien común.

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