La ilusión del pavo

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Imagina que eres un pavo. Cada día, un hombre se acerca a ti con un cubo lleno de maíz para alimentarte. ¿Qué tipo de pensamiento crees que vas a tener siempre que él aparezca?

Esta pregunta es planteada por el psicólogo alemán y profesor de la Universidad de Chicago, Gerd Gigerenzer para demostrar los límites del racionalismo. Estudiando la psicología de la inversión y los mercados financieros, el profesor afirma que el modelo de predicción y toma de decisiones se basa en una “ilusión del pavo” cuando los economistas predicen considerando únicamente el comportamiento pasado que observan de los hechos.  Sin embargo, el Día de Acción de Gracias siempre llega y la ilusión del pavo se desvanece para siempre.

A propósito de este argumento, Jens Weidmann, presidente del Bundesbank (el Banco Central de Alemania), se ha pronunciado recientemente durante el Congreso de Banca Europea celebrado en Frankfurt la semana pasada.

En su intervención, el banquero central trataba la cuestión de la regulación bancaria y próximos pasos hacia la unión bancaria europea.  Tras la adopción de los acuerdos de Basilea III, Weidmann hizo hincapié en los nuevos requerimientos de capital que se van a exigir a los bancos privados, con un objetivo de ratio de capital del 8%.

Weidmann admite que la elevación de los requerimientos de capital constituye un trade off  entre una mayor capitalización de los bancos (al reducir su apalancamiento) y una menor concesión del crédito a la economía (al verse obligados a aumentar sus reservas de capital).  No obstante, considera que la regulación permite una evaluación de los riesgos  más objetiva y acorde con el proceso de unión bancaria en la que el Banco Central Europeo será el supervisor único de todo el sistema bancario europeo.

Sin embargo, aplicando el ejemplo de la ilusión de pavo, resulta fácil advertir el grado de arbitrariedad con que se toman las decisiones.  La evaluación de los riesgos de default (impago por insolvencia) con la que los bancos  establecen los diversos coeficientes de caja, liquidez y capital, está respaldada por la llamada “Ley de los Grandes Números”, que mide la probabilidad de que los depositantes retiren sus ahorros simultáneamente por encima de un determinado coeficiente. Dicha probabilidad es estimada en base a la experiencia del pasado.

La probabilidad de clase estimada a partir del teorema de Bayes establece que únicamente puede llegar a conocerse el comportamiento de la clase, pero no el comportamiento individual de sus elementos.  Gigerenzer considera que en el mundo de las ciencias sociales la probabilidad de clase no es adecuada y,  frente al concepto de riesgo matematizable, Gigerenzer prefiere hablar de incertidumbre, la cual no es matematizable ni por tanto asegurable en base a la experiencia de la Ley de los Grandes Números.

Las implicaciones de la economía de la incertidumbre sobre el sistema financiero han dado lugar a un rico e intenso debate sobre el modelo de reserva fraccionaria según el cual los bancos mantienen únicamente una pequeña fracción de los depósitos a la vista de los clientes como reserva, pudiendo utilizar el resto en la concesión de nuevos préstamos. La teoría austriaca del ciclo económico explica cómo este modelo supone el germen de los ciclos recurrentes de auge y depresión.

El economista Jesús Huerta de Soto analiza esta cuestión en su obra “Dinero, crédito bancario y ciclos económicos”:

“No puede acudirse al manido argumento de que “la ley de los grandes números” permite actuar con seguridad a la banca con reserva fraccionaria, pues la probabilidad de retirada atípica de depósitos no es, por su propia naturaleza, asegurable, dado que, como explica perfectamente la Teoría Austriaca del Ciclo Económico, el propio sistema de reserva fraccionaria genera endógenamente y de manera recurrente recesiones económicas y, por tanto, la necesidad de liquidar proyectos de inversión, devolver préstamos y retirar depósitos de manera masiva. Como conoce todo teórico del seguro, no son técnicamente asegurables, por razones de moral hazard, las consecuencias de un evento que no sea totalmente independiente de la existencia del propio seguro”

Por tanto, es preciso concluir que la incertidumbre no es asegurable en modo alguno, y que la regulación bancaria que tan vehementemente pretenden exigir los diversos organismos de supervisión no sirve de nada dentro de un sistema que origina una expansión artificial del crédito, adelantando el Día de Acción de Gracias.

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